La Cultura Romana
Marsella Cruz

La cultura romana es, en realidad, una fusión de muchas culturas, particularmente de Grecia, y las culturas de Oriente (Mesopotamia y Egipto).

Como hemos visto, el latín fue un componente importante que unificó a todos los pueblos conquistados por los romanos, de ahí que el idioma les facilitara la asimilación de otras culturas y la universalización de la cultura romana.


La técnica

En la construcción los romanos perfeccionaron la utilización del arco, con lo cual construyeron enormes acueductos y puentes. Asimismo la tecnología para la construcción de caminos, que fueron uno de los grandes orgullos de Roma, aún se utiliza. Sus sistemas hidráulicos les permitieron regar grandes extensiones de sembradíos, y la construcción de sus drenajes resultó de enorme utilidad para la época.

Herón de Alejandría realizó la primer aplicación del vapor para lograr el movimiento.

La ciencia

A diferencia de los griegos, los romanos no le dieron mayor importancia a la física, las matemáticas o la astronomía. En ciencias naturales Plinio y Séneca fueron meros recopiladores de los conocimientos que en la época ya existían.

Respecto de la medicina, Galeno descubrió que las arterias contenían sangre, y no aire como lo creía Aristóteles. Sin embargo no pudo llegar al conocimiento de la circulación de la sangre. Asimismo, descubrió que el corazón humano tenía válvulas, pero no concluyó que éste trabajaba como una bomba, no obstante describió bien el funcionamiento de los órganos del tórax y del abdomen.

Sin embargo, un dato curioso es que los romanos inventaron la cesárea para atender un parto difícil de las mujeres que tenían una cadera estrecha. Se dice que Julio César nació de esta manera, de ahí que a esta técnica se le llame cesárea.

La literatura

Dentro de los géneros literarios que se desarrollaron en la cultura romana fueron la comedia. Plauto elaboró una comedia humorística y popular. Por su parte Terencio escribió comedias con toda la influencia griega. Respecto de las piezas líricas, Catulo las escribió de una manera arrebatada, a diferencia de Horacio, autor de Odas, Epístolas, Sátiras y el Canto Secular, que lo hizo de manera crítica. Sin embargo, en la época de Augusto el género que mayormente tuvo auge fue la poesía. Virgilio, su máximo exponente, fue autor de las Bucólicas y las Geórgicas en las que mostraba la vida del campo. En otra de sus obras, el poema histórico la Eneida, narra el legendario origen de los romanos.

Pintura

Además de la cerámica, de gran belleza, la orfebrería y el vidrio coloreado, los romanos dieron mucha importancia a la pintura, que tuvo gran influencia de la griega. Dos lugares en donde puede apreciarse el gusto de los romanos por decorar sus casas con pinturas son las ruinas de Pompeya y Herculano. También utilizaron el mosaico (originario de Oriente) para decorar el pavimento.

Arquitectura

La arquitectura de los romanos ha sido por demás significativa de esta cultura, un ejemplo de ello es la construcción de edificios públicos, como la basílica de Majencio o de Constantino en Roma, el teatro Marcelo en la misma ciudad, los arcos del triunfo, como el de Constantino, las columnas conmemorativas, como las de Trajano, el anfiteatro, como el Coliseo, el Circo Máximo y las termas, edificios destinados a baños públicos, como las de Caracalla en Roma.

Teatro

Del teatro romano se puede decir que hubo un decaimiento hacia la comedia grotesca y superficial. Todo el esplendor griego se había perdido y, en cambio había nacido un gusto enorme por los espectáculos deportivos que se parecían mucho a los circenses, de tal suerte que el Circo Máximo se convirtió en un centro de reunión en donde en el día de la competición llegaban hasta doscientas mil personas. Además de las competiciones de carruajes en donde hombres y caballos fácilmente podían perder la vida o al menos sacar una multitud de fracturas, lo que más les llamaba la atención a los romanos eran las luchas de los gladiadores, que eran entre hombres o entre un hombre y un animal, o bien las corridas de toros en que el torero, sin preparación alguna, frecuentemente perdía la vida de la manera más sangrienta. Por supuesto, la mayoría de los competidores eran esclavos, ladrones o criminales que estaban destinados a la pena de muerte, sin embargo, cuando éstos escaseaban, los romanos no se tentaban el corazón para castigar con esta pena a personas que habían cometido delitos mucho menos graves.



 
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