Forma de cortejo y reproducción
Roberto Castro.

Los comportamientos de cortejo ayudan a identificar a la pareja, como un miembro de la misma especie. El amplexo o abrazo sexual, coloca a la hembra en la posición adecuada para fertilizar los huevos. Normalmente la fertilización tiene lugar cuando ella pone los huevos. Una vez que encuentran el lugar adecuado para la fertilidad puede comenzar la puesta de huevos.

El cortejo y el apareamiento en la mayoría de los tritones y salamandras implican unas complejas pautas de comportamiento del macho hacia la hembra. El macho no sólo debe encontrar pareja de la misma especie, sino que tiene que guiar a la hembra hasta el pequeño paquete de esperma, o espermatóforo, que él ha depositado en el suelo o en la charca. Normalmente la fertilización es interna, la hembra recoge el paquete de esperma con su cloaca u órgano reproductor. En las salamandras primitivas, cómo la salamandra gigante de los Apalaches, primero la hembra pone los huevos y luego el macho deposita el esperma sobre ellos. Las cecilias tienen un modo especial de fertilización interna, en la que el macho inserta el extremo de su cloaca en la de la hembra.

No todos los anfibios ponen gran cantidad de huevos en el agua, puesto que hay algunos padres tan cariñosos que acompañan a sus hijos durante una gran parte de su juventud. Hay anfibios que llevan los huevos o renacuajos en la espalda o en bolsas de la piel, o incluso en el estómago. Hay también dos especies de sapos, y algunas salamandras y cecilias, que paren crías vivas que ya son versiones diminutivas de sus progenitores.

Llamamos metamorfosis a las transformaciones que sufren las ranas, sapos y otros anuros en los primeros meses de su vida; constituyen un ejemplo clásico de metamorfosis en el reino animal.

Algunas especies pasan toda su vida en los niveles más altos de la copa de los árboles, incluso se reproducen allí. Otras también han conquistado el aire, aunque más que volar planean. Una de las adaptaciones más importantes es el desarrollo de almohadillas o discos adhesivos en las puntas de los dedos para sujetarse a las superficies lisas de las hojas.

Los peores enemigos de los anfibios son los humanos. Los amigos son animales que tienen galerías subterráneas y les proporcionan un hogar. Otros amigos son las personas que tratan de proteger los anfibios y los ambientes donde viven.

Muchas especies de anfibios son muy difíciles de ver porque tienen hábitos discretos, como las ranas excavadoras, o porque sus hábitats naturales son inaccesibles. Otras son raras de encontrar fuera de pequeñas áreas geográficas. Aunque todavía se siguen descubriendo especies de anfibios nuevos para la ciencia, a una tasa de 15 a 25 especie nueva por año, muchas otras se han diezmado, debido al calentamiento global de la tierra, a los bajos niveles de agua, a la contaminación, la lluvia ácida y la destrucción de sus hábitats, como la tala de las selvas tropicales o el desecado de las charcas. Preservar sus hábitats naturales es el paso más importante para proteger a estos fascinantes animales de la extinción.




 
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