Reproducción de los peces
Roberto Castro.

· Cortejo, apareamiento, nacimiento y crecimiento

La reproducción de los peces es sexual pero, en la gran mayoría de los casos, se realiza fuera del cuerpo de la hembra (externa). La época de apareamiento de las especies suele ser el momento que ofrezca a los seres que van a nacer mayores posibilidades de sobrevivir, por lo que no es la misma en todas.

Sólo unas pocas especies de peces realizan nido para los huevos. La mayoría de ellas se limita a depositar los huevos en el suelo o en una piedra que previamente ha limpiado con la boca. Después el macho se recuesta sobre ellos y desova (deposita sus espermatozoides para que fecunden los óvulos).

El cortejo suele ser muy sencillo. Los machos suelen luchar entre sí por las hembras agitando las colas, con lo cual provocan fuertes corrientes de agua. Durante la época de celo, el macho mantiene siempre sus aletas erguidas, y adquiere vivos colores para impresionar a su futura hembra.

No se sabe con certeza qué especies de peces mantienen la misma pareja toda su vida, pero es fácil que dos peces que ya estuvieron juntos vuelvan a estarlo.

Cuando la fertilización de los huevos se ha producido en el agua, es ahí donde los peces rompen el huevo y nacen (eclosión). Existen unos pocos peces que realizan la fertilización dentro del cuerpo de la hembra (animales ovovivíparos). En estos casos la eclosión se produce también dentro y los peces salen ya vivos.

Los peces que viven en bancos desovan todos al mismo tiempo, de forma que ninguno tiene una pareja en especial.

El período de tiempo de maduración de los huevos varía según las especies; y, dentro de éstas, la temperatura es también un factor importante. Normalmente, cuanto mayor es el tamaño del pez, mayor es, también, el tiempo de eclosión.

Los peces, al igual que todas las demás especies de seres vivos, crecen. Cuando un pez marino desova, suele poner entre 50.000 y 7.000.000 de huevos. Pueden parecer muchísimos, pero se calcula que, de cada puesta, sólo sobrevive uno. Es debido a que muchos animales marinos basan su alimentación en huevos, larvas y crías de peces.

Por el contrario, los peces de río suelen poner sólo algunos cientos de huevos, en ocasiones veintenas. Muchos de estos peces son ovovivíparos, lo que garantiza una mayor seguridad para las crías.

El tiempo que tarda un pez en ser adulto es diferente para cada especie. Por ejemplo, el bacalao tarda cuatro años en poder reproducirse, mientras que los peces anuales de África nacen y mueren en el mismo año.

Hay especies que cambian mucho de aspecto durante su etapa de crecimiento. Es el caso de la platija, que nace siendo una especie de renacuajo y, después de haber sido un pez de aspecto normal, comienza a tumbarse sobre su lado izquierdo hasta que incluso su ojo cambia de lugar. ¡Sufre una gran metamorfosis!

La anguila sufre un cambio tal que durante mucho tiempo se pensó que su larva y ella eran especies diferentes.

La ley del mar es “comer y ser comido”, por lo que las relaciones de depredación se establecen continuamente en los ecosistemas acuáticos.

Otras relaciones son:

ô Comensalismo: por ejemplo, la que el pez limpiador lleva acabo con otros peces, limpiándoles de suciedad la piel mientras él come.

ô Parasitismo: por ejemplo, la rémora. Es un pez que posee una ventosa en la cabeza que le permite adherirse a grandes peces o barcos que utiliza como móviles para desplazarse por el océano.

ô Lucha: los peces suelen pelear (normalmente no es a muerte) por el territorio que ha sido allanado. El que gana la pelea se queda con el territorio, las hembras, presas y todo lo que haya en él.




 
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