Agricultura durante el Porfiriato
Verónica Pérez Nieves

A causa de las constantes guerras el campo mexicano estaba en la ruina en aquella época. Las tierras de cultivo habían sido abandonadas, no se contaba con sistemas de riego ni se tenía el equipo necesario para poder sembrar adecuadamente.

La situación en el campo empeoró entre 1876 y 1910 porque las llamadas compañías deslindadoras quitaron a muchos campesinos e indígenas sus tierras y luego las vendieron a personas muy ricas, ya fueran mexicanos o extranjeros.

Así surgieron los latifundios, es decir, enormes extensiones de tierra que eran propiedad de una sola persona o familia.
Los campesinos tuvieron que trabajar en las grandes haciendas como peones; ahí eran maltratados y obligados a laborar muchas horas y se les pagaba muy poco. Además, tenían que comprar sus alimentos en las tiendas de raya que, por supuesto, eran propiedad de los hacendados. Los precios eran tan altos que los peones siempre quedaban debiendo y sus hijos heredaban las deudas.

En algunos lugares como las haciendas henequeneras de Yucatán los peones eran prácticamente esclavos. Se les traía por la fuerza desde lugares muy distantes y eran vendidos al antojo de los hacendados.

Si los campesinos trataban de protestar o de huir de las haciendas eran brutalmente castigados e, incluso, asesinados.

Esta terrible situación en la que vivían los campesinos fue denunciada por periodistas extranjeros poniendo al descubierto uno de los principales daños que el Porfiriato había causado a millones de mexicanos. También ellos habrían de participar en la Revolución Mexicana en busca de una vida más digna.

Gracias al trabajo de miles de peones prosperaron numerosas haciendas en las que se sembraba maíz, frijol, trigo, caña de azúcar, tabaco, algodón y cacao. Estos productos eran consumidos en el país y cuando no eran suficientes se compraban en el extranjero.

Se vendían a Europa y Estados Unidos maderas finas, henequén, hule, chicle, chile, café, vainilla y palo de Campeche.

A pesar de todo, la situación en el campo mexicano no mejoró gran cosa y los problemas agrarios continuaron por mucho tiempo más.



 
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