Industria durante el Porfiriato
Verónica Pérez Nieves

Aunque el desarrollo industrial del país se había iniciado algunos años atrás, fue durante el Porfiriato cuando hubo logros realmente importantes.
La mejoría de las redes de comunicación, las inversiones extranjeras, el crecimiento de la población y el contacto más frecuente con otros países propiciaron el aumento de la producción industrial.

Al haber más compradores se necesitaban más productos y entonces fue necesario establecer nuevas fábricas en diferentes lugares de la República Mexicana. Poco a poco se instalaron fábricas en Puebla, Veracruz, Morelos, México, Querétaro y Guanajuato en donde se hacían telas, zapatos, cervezas, dulces, cigarros, azúcar, papel, vidrio, aceites, jabones, explosivos, cemento y diversos productos químicos.

Sin embargo, el desarrollo industrial benefició principalmente a los propietarios que en su mayoría eran ingleses y norteamericanos. Los obreros ganaban muy poco y trabajaban largas jornadas, el 12% eran niños, no existían leyes que los protegieran y sólo los trabajadores extranjeros gozaban de privilegios en las fábricas.

Esta situación provocó un gran descontento entre los obreros. En 1906 hubo una huelga en Cananea, Sonora, y en 1907 otra en Río Blanco, Veracruz. Los trabajadores que protestaron por las malas condiciones de trabajo y el bajísimo salario que recibía fueron reprimidos brutalmente por las fuerzas armadas del gobierno porfirista. No tendría que pasar mucho tiempo para que cientos de obreros participaran en la Revolución Mexicana iniciada en 1910.




 
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