La piel y sus componentes
Roberto Castro

Ahora nos ocuparemos del sistema del tacto. La piel es una capa continua que reviste todo nuestro cuerpo. Su función es muy importante: lo protege contra la desecación (pues es impermeable), contra las radiaciones excesivas y contra la infección de los microbios.

Mediante el tacto, el cuerpo percibe el contacto con las distintas sustancias, objetos, etc. Los receptores se estimulan ante una deformación mecánica de la piel y transportan las sensaciones hacia el cerebro a través de fibras nerviosas.

En la piel se observan dos capas que son la epidermis y la dermis. La epidermis es el revestimiento más externo de la piel. La siguiente capa, la dermis, es más gruesa que la epidermis.

Los receptores se encuentran en la epidermis, que es la capa más externa de la piel, y están distribuidos por todo el cuerpo de forma variable, por lo que aparecen zonas con distintos grados de sensibilidad táctil en función del número de receptores que contengan.

Allí se encuentran los vasos sanguíneos (conductores de la sangre), las glándulas del sudor, las glándulas sebáceas (que segregan grasa y lubrifican la piel), y allí también se insertan los vellos, cuya misión es la de protección contra el frío.
Las ramificaciones nerviosas del tacto se encuentran distribuidas en la piel y en las mucosas externas. La sensibilidad táctil es más aguda en determinadas áreas; así, por ejemplo, las sensaciones de calor se perciben con mayor precisión en el dorso de la mano, en las mejillas, y las yemas de los dedos perciben mejor la textura de las superficies.

Muchos nervios que terminan en el tejido conjuntivo subcutáneo forman corpúsculos táctiles.

Existen también terminaciones táctiles llamados plexos nerviosos distribuidos en toda la superficie del cuerpo; entre estos plexos nerviosos debemos considerar aquellos que inervan los folículos pilosos.

El tacto, en realidad, puede recibir dos tipos de datos; temperatura y presión, porque tiene termorreceptores y mecanorreceptores.

Existe una forma compleja de receptor del tacto, en la cual los terminales forman nódulos diminutos o bulbos terminales; a este tipo de receptores pertenecen los corpúsculos de Pacini, sensibles a la presión, que se encuentran en las partes sensibles de las yemas de los dedos. El tacto es el menos especializado de los cinco sentidos, pero a base de usarlo se puede aumentar su agudeza; como los ciegos, para leer las letras del sistema Braille.

Los receptores del tacto son:

· Corpúsculos de Pacini. Son poco abundantes y están ubicados en la zona profunda de la piel, principalmente en los dedos de las manos y de los pies. Son dendritas encapsuladas en clavas (células de la neuroglia) rodeadas de tejido conectivo fibroso. Son utilizadas para detectar presiones y deformaciones de la piel, y sus estímulos duran poco.

· Terminaciones nerviosas de los cabellos y bellos. Son sensibles al contacto, ejemplos de ellas son los bigotes de un gato (en realidad sucede con la mayoría de los bellos y cabellos).

· Corpúsculos de Krause. Están presentes en la superficie de la dermis y sensibles al frío, se ubican especialmente en la lengua y los órganos sexuales. Se trata de dendritas ramificadas y encapsuladas.

· Corpúsculos de Meissner. Se encuentran en las papilas dérmicas, que abundan en el extremo de los dedos, los labios, la lengua, etc. Están en la zona superficial de la piel. Están especializadas en el tacto fino.

· Terminaciones nerviosas libres. Están en casi todo el cuerpo, sólo son dendritas que se ramifican entre las células epiteliales. Se especializan en percibir dolor.

· Corpúsculos de Rufini. Poco numerosos, alargados y más profundos que los de Krause, y sensibles al calor.

El sistema en el que se basa el tacto es que cualquier deformación de la piel comprime corpúsculos, que envía el impulso al sistema nervioso.



 
® Masalto.com es una Marca Registrada. Todos los derechos reservados.
Un Producto de DBrains Web Studio