Encéfalo
Roberto Castro

El encéfalo en el ser humano es la porción superior del eje cerebroespinal y se encuentra protegido por los huesos del cráneo. Los huesos del cráneo forman una bóveda de paredes muy resistentes que proporciona protección muy efectiva a los delicados órganos que aloja.

El encéfalo es la parte más grande y compleja de todo el sistema nervioso central. Su peso promedio es de alrededor de 1,360 gramos en el hombre y de 1,250 en la mujer. El peso del encéfalo no indica, necesariamente, el grado del desarrollo mental de una persona: algunas eminencias han tenido encéfalos que pesaban menos que el promedio. Una persona con cabeza pequeña, pero células encefálicas bien desarrolladas, puede poseer más inteligencia que otra con cabeza grande y encéfalo pesado.

El encéfalo consiste en un péndulo cefálico, continuación de la médula espinal, y en ciertos órganos como el cerebro y el cerebelo. El péndulo se divide en tres partes como son:

1. El romboencéfalo

2. El mesencéfalo

3. El prosencéfalo, que en su interior corre un canal muy estrecho que contiene el líquido cefalorraquídeo.

El péndulo encefálico no difiere grandemente en los diversos vertebrados incluyendo al hombre. Lo que distingue al ser humano de los otros vertebrados es el tremendo desarrollo de su cerebro (evaginación del prosencéfalo) y de su cerebelo (evaginación del romboencéfalo).


El encéfalo está formado por órganos tan importantes como el bulbo raquídeo, el cerebelo, los tubérculos cuadrigéminos y el cerebro.

· Bulbo raquídeo

El bulbo raquídeo, también llamado médula oblonga, tiene la forma de un cono truncado, con la base para arriba; externamente pueden apreciarse los mismos surcos longitudinales de la médula espinal. El canal del epéndimo, que recorre a la médula en su porción central y en toda su longitud, continúa en el bulbo, en donde se ensancha para formar el llamado cuarto ventrículo. Así pues, el cuarto ventrículo es una cavidad formada al ensancharse el canal del epéndimo en la parte posterior del bulbo.

En la estructura del bulbo podemos notar, al igual que en la médula, sustancia gris y sustancia blanca.

El bulbo raquídeo gobierna importantísimas funciones de la vida vegetativa, como los movimientos del corazón y los movimientos respiratorios. Esto explica la razón de la muerte instantánea de los animales cuando se les lesiona el bulbo; por eso son tan peligrosos los golpes en la nuca.

El bulbo ejerce, además, cierta acción sobre el hígado y el riñón, pues regula la formación de glucógeno en el primero y la vasoconstricción en el segundo.

· Cerebelo

El cerebelo ocupa la parte posterior de la base del cráneo y en su estructura pueden distinguirse los hemisferios cerebelosos y la vermis. Los hemisferios cerebelosos son dos masas voluminosas y anchas en cuya superficie se notan surcos poco profundos que le dan un peculiar aspecto arrugado. Estos hemisferios cerebelosos están unidos por una estructura central llamada vermis, nombre que recibe porque se parece al cuerpo de un gusano. La vermis también presenta surcos. El cerebelo se pone en comunicación con el cerebro por medio de los pedúnculos cerebelosos superiores.

En la parte superior del cerebelo existe una estructura llamada protuberancia anular o puente de varolio que tiene forma de anillo y rodea al bulbo raquídeo.

En el cerebelo pueden observarse también materia gris y materia blanca. Un corte transversal nos dejaría ver, en su porción central, su distribución en forma de un árbol con sus ramas, por lo que se le ha llamado "árbol de la vida". En la antigüedad se supuso equivocadamente que en este lugar residía la vida.

El cerebelo es un centro nervioso que controla el equilibrio y la tonicidad muscular. En realidad el equilibrio de nuestro cuerpo está controlado tanto por el cerebelo como por una porción del oído interno. Al controlar la tonicidad muscular, permite la adecuada tensión y relajamiento de los músculos para mantener la coordinación de nuestro cuerpo, en las distintas posturas que puede adoptar en la actividad o en el reposo.

· Tubérculos cuadrigéminos

Los tubérculos cuadrigéminos son cuatro protuberancias redondeadas, dispuestos de manera que dos son anteriores y dos posteriores; los anteriores son más voluminosos que los posteriores.

La cavidad denominada cuarto ventrículo se continúa formando un conducto angosto llamado acueducto de Silvio. Las paredes de este conducto están formadas en su mayor parte por los pedúnculos cerebrales; los tubérculos cuadrigéminos sólo forman la pared posterior de este acueducto de Silvio.

Los tubérculos cuadrigéminos, también llamados lóbulos visuales, gobiernan el reflejo pupilar y conducen las impresiones visuales. Una lesión en dichos tubérculos produce la pérdida de la vista.

· Cerebro

El cerebro está formado por dos mitades simétricas que reciben el nombre de hemisferios cerebrales. Ambos hemisferios están separados por un surco muy profundo y longitudinal conocido con el nombre de cisura interhemisférica. En el fondo de la cisura interhemisférica se encuentra una estructura llamada cuerpo calloso que une ambos hemisferios cerebrales.

Ambos hemisferios tienen una parte hueca, por lo que en cada uno existe una cavidad denominada ventrículo lateral que se comunica con el tercer ventrículo que, a su vez, es continuación del acueducto de Silvio.

El canal del epéndimo, el cuarto ventrículo, el acueducto de Silvio, el tercer ventrículo y los ventrículos laterales, son cavidades en cuyo interior está el líquido cefalorraquídeo.

En la superficie de ambos hemisferios cerebrales pueden notarse numerosos surcos de trayecto irregular, unos más profundos que otros, que reciben el nombre de cisuras. Entre las más importantes podemos mencionar las siguientes: cisura de Silvio, cisura de Rolando, y cisura perpendicular externa.

Las tres cisuras antes mencionadas delimitan cuatro áreas que reciben los nombres de: lóbulo frontal, lóbulo temporal, lóbulo parietal, y lóbulo occipital.

En la superficie de cada uno de los lóbulos pueden notarse relieves conocidos con el nombre de circunvoluciones; estos relieves o circunvoluciones aumentan la superficie del cerebro, lo que permite una mayor complejidad en su funcionamiento.

En el cerebro la sustancia gris es periférica y forma una copa de poco espesor conocida con el nombre de corteza cerebral. La sustancia blanca está colocada en la parte interna del cerebro.

La corteza cerebral controla los movimientos voluntarios, las sensaciones conscientes, lo mismo que funciones intelectuales como la memoria, la ideación, el juicio... Por eso esta parte del sistema nervioso tiene en el hombre un desarrollo superior al de cualquier otro vertebrado, que lo distingue de las demás especies animales.

En la corteza cerebral se han localizado varias regiones denominadas centros corticales, que desempeñan importantes funciones. Entre estos centros encontramos los siguientes:

1. Centros motores: controlan los movimientos de los miembros superiores, los miembros inferiores, la laringe, la faringe, el cuello, el tórax, el abdomen, etcétera.

2. Centros sensoriales: capaces de captar las sensaciones olfativas, gustativas, auditivas, visuales y táctiles.

3. Centros del lenguaje: llamados también centros conmemorativos, pues en ellos se guardan los recuerdos y las asociaciones.

El lenguaje puede ser articulado o escrito, por lo que para cada uno de ellos existe un centro especial. Además otros centros coordinan la memoria auditiva que capta el significado de la palabra hablada, así como la memoria visual, que capta el significado de la palabra escrita.



 
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