Proceso del aparato digestivo
Roberto Castro

La ingestión

El proceso digestivo inicia con la ingestión de alimentos. Dicha ingestión se realiza por la boca, en donde tienen lugar dos procesos fundamentales: la masticación y la insalivación.

La masticación es un proceso mediante el cual el alimento es partido, cortado y triturado. Para este fin, en el interior de la boca existen unas piezas duras llamadas dientes, que gracias al movimiento de la mandíbula inferior, dividen el alimento en trozos más pequeños.
Los dientes comienzan a salir en el hombre a los pocos meses de nacer. Sin embargo, estos primeros dientes no son definitivos. A partir de los seis años estos dientes, denominados dientes de leche, comienzan a caerse, siendo sustituidos por las piezas definitivas. En un hombre adulto, el número total de piezas es de 32.
Conforme se realiza la masticación, unas glándulas que existen en la boca, llamadas glándulas salivares, producen una sustancia líquida llamada saliva. Esta saliva se mezcla con el alimento en el proceso de insalivación, transformándolo en lo que se llama bolo alimenticio.

La digestión
Cuando el bolo alimenticio está formado, pasa por la faringe hacia el esófago. Una vez que llega a él, el esófago comienza a contraerse y relajarse, consiguiendo con este movimiento que el bolo alimenticio descienda hasta el estómago, donde permanece aproximadamente unas dos horas.

Las paredes musculares del estómago comienzan también a moverse a la llegada del bolo alimenticio. De esta forma, durante dos horas aproximadamente después de una comida, el bolo alimenticio es agitado de arriba hacia abajo, y viceversa.
Durante este período una serie de glándulas producen unas sustancias llamadas jugos gástricos, que se mezclan con el alimento separando de él las sustancias nutritivas.
La acción de las glándulas que producen los jugos gástricos está controlada por otras dos glándulas muy importantes: el hígado y el páncreas.

La absorción
Durante la digestión, del alimento se separan el agua, las sales minerales y las sustancias nutritivas que las células necesitan.
Este conjunto de sustancias y la parte del alimento que no se puede aprovechar pasan al intestino delgado. En este órgano actúan también ciertas glándulas, que producen los llamados jugos intestinales.
Mediante movimientos similares a los del esófago, las sustancias obtenidas en la digestión van recorriendo el intestino delgado, entrando en contacto con las vellosidades intestinales que recubren el interior de este órgano.
El agua, las sales y las sustancias minerales atraviesan las paredes de las vellosidades intestinales, incorporándose a la sangre gracias a unos pequeños vasitos sanguíneos que existen en las paredes del intestino.
Las sustancias que no han sido transformadas ni absorbidas forman los desechos de la digestión, que pasan directamente al intestino grueso, formándose así las heces fecales. Estas heces son expulsadas hacia el exterior a través del esfínter anal mediante unos movimientos similares a los del esófago y el intestino delgado.





 
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