¿Qué pasa con la comunicación?
Jorge Zuloaga

Existe un juego divertido y revelador, que se utiliza como entretenimiento en algunas reuniones. Se trata del teléfono descompuesto. En dicho juego los participantes se colocan formando un amplio círculo.

Alguien transmite un mensaje en voz baja al oído de alguno de los jugadores; éste a su vez, pasa el mensaje al siguiente jugador, cuidando que nadie más lo escuche; el segundo pasa el mensaje al tercero, bajo las mismas condiciones y así sucesivamente, hasta que el mensaje llega al último jugador.

Todo parecido con la realidad, es mera coincidencia.
Cuando el último jugador recibe el mensaje tiene que decirlo en voz alta a todo el grupo... ¡oh sorpresa!, es común que el mensaje que se expresa al aire no tiene nada que ver, e incluso, en muchas ocasiones, es hasta contradictorio con el mensaje original.

Otros ya están pensando en lo que van a decir, cuando todavía no se les ha terminado de transmitir el mensaje. Este tipo de deficiencias en la comunicación, tanto al escuchar como al transmitir mensajes son comunes también en la relación de pareja.

En la relación de pareja, puede suceder que con el tiempo la comunicación disminuya e incluso llegue a desaparecer. Hay parejas que se pasan días sin siquiera dirigirse la palabra, o si se hablan, solamente enfocan la conversación a tratar los pendientes que surgen como resultado de la administración del hogar y de la educación de los hijos.

Estudios que se han hecho entre parejas de los Estados Unidos han llevado al descubrimiento de que el tiempo promedio de comunicación efectiva entre las parejas de ese país, no rebasa los treinta minutos por semana.

En los países latinoamericanos, quizá los tiempos de comunicación sean superiores a esas cifras, sin embargo, hay evidencias de que la comunicación es pobre e inefectiva por lo cual, en muchos casos, los procesos de comunicación en la pareja generan resultados negativos, conflictos y un incremento en las fricciones.

Por qué falla la comunicación?
La comunicación es un proceso que implica una serie de pasos, en los que intervienen distintos elementos. No es fácil transmitir un mensaje de una cabeza a otra. Existen muchas posibilidades de que se interrumpa o distorsione el proceso al intervenir cualquiera de sus elementos: el mensaje mismo, el que lo transmite, la forma como se transmite, el que lo recibe o el efecto que se produce.

Sin embargo, el elemento esencial (que es lo que con frecuencia falla en la relación de pareja) es el deseo de compartir, de comunicar algo y encontrar eco en la otra persona. Falta tener un propósito trascendente en común, que empuje a ambos a entrar en contacto para asegurarse de que están avanzando en dirección correcta.

¿Qué hacer cuando se acaba el tema?
En ocasiones se escucha decir a algunas parejas que cuando están solos no saben de que hablar. No hay comunicación porque no hay mensaje que transmitir, simplemente las cosas van funcionando en automático y los intercambios pueden resultar aburridos e incluso difíciles porque sencillamente no encuentran algo de lo cual puedan hablar.

Cuando se vive una situación como esa, vale la pena tomar en cuenta que hay muchos temas que son importantes para la vida de pareja y que requieren de un intercambio y renovación constante. Entre ellos pueden servir de ejemplo los siguientes:
* intereses
* preocupaciones
* lo que uno espera del otro
* el deseo de cambiar o mejorar en algo

¿Cómo mejorar la comunicación?
Para lograr una comunicación eficaz, hay que tomar en cuenta que comunicarse implica mucho más que simplemente conversar. En la comunicación interviene la persona en su totalidad: su capacidad para escuchar, habilidad para decir lo que desea, capacidad para observar, para captar las señales no verbales.

Si se quiere hacer que la comunicación trabaje a favor de la pareja y produzca para ambos resultados positivos que incrementen la calidad de la relación, conviene tomar en cuenta lo siguiente:
1. Cuidar que la comunicación sea constructiva.
2. Alimentar la autoestima de los involucrados.
3. Escuchar, no estar pensando en lo que se va a contestar.
4. Evitar las interpretaciones.
5. Tener conciencia de que la comunicación es más que palabras. La expresión del rostro, la postura, el manejo de las manos, el tono y volumen de la voz, pueden reforzar lo que se está transmitiendo o decir todo lo contrario.
6. Darse tiempo para verificar que se ha comprendido el mensaje.
7. Tener cuidado con las palabras trampa. El siempre, nunca, tienen que y sí, pero, suenan a acusación o reclamo y fácilmente ponen a la defensiva a la persona que escucha, rompiendo el proceso de comunicación.



 
® Masalto.com es una Marca Registrada. Todos los derechos reservados.
Un Producto de DBrains Web Studio