EFEMÉRIDES
 

Antonio López de Santa Anna
Johanna Delgado

1794-1876

La consumación de la Independencia marcó un cambio drástico en la historia de México. Iturbide entró a la ciudad de México triunfante, dirigiendo al Ejército Trigarante; poco después se le nombró emperador. Por el otro lado luchaba Santa Anna para fundar una República.

Entonces estaba presente una agotante lucha entre liberales y conservadores. Los conservadores o monarquistas, como se les llamaba, luchaban por sostener al emperador en su sitio para restablecer los privilegios que habían gozado durante la época colonial.

Los liberales o federalistas, por su parte, buscaban un sistema de justicia nuevo que se pudiera aplicar a un país que buscaba modernidad y democracia.

No había estabilidad, el poder sólo buscaba privilegios y los gobiernos no tenían el dinero suficiente para resolver los problemas que surgían con cada sublevación.

Durante esta época de caos surge la figura de Santa Anna, presidente de la República once veces.

Santa Anna nació en Jalapa, Veracruz, en 1794. A los 16 años de edad obtuvo el nombramiento de subteniente dentro de las tropas virreinales. En 1811 se dirigió al norte para buscar aplacar a aquellos que buscaban la independencia de Texas.

Más tarde regresó a Veracruz, en donde se unió a las tropas realistas de José Dávila. Contradictoriamente, el hombre que posteriormente buscaría la formación de la República, ayudaba a los realistas a sofocar los movimientos insurgentes de independencia.

En 1816 se convirtió en capitán y en 1821 ascendió a comandante. Durante este último año luchó en contra del Ejército Trigarante de Iturbide, que buscaba la Independencia. Después de algunas batallas cambió de bando y se unió a las tropas de Iturbide, quien lo nombró teniente coronel. Posteriormente alcanzó el cargo de comandante militar de Veracruz.

Antonio López de Santa Anna era un hombre que sabía aprovechar las oportunidades. No era tanto el valor de los ideales por los que luchaba sino el puesto que se le podía ofrecer. Era ambicioso y esto le llevó a ser leal sólo a sí mismo.

Iturbide fue nombrado emperador de México. Al principio, Santa Anna lo apoyó, pero después, por no reconocérsele sus méritos militares, Santa Anna se rebeló contra el imperio y, con la ayuda de Vicente Guerrero proclamó la República el 2 de diciembre de 1822.

De 1824 a 1827 tuvo los puestos de comandante militar y las gobernaturas de Veracruz y Yucatán. Durante este tiempo contrajo matrimonio con Inés García, cuando ésta murió se casó con Dolores Tosta.

En 1928 se opuso a Manuel Gómez Pedraza y ayudó a Vicente Guerrero para que pudiera llegar a ser presidente.
Una vez Guerrero en la presidencia, Santa Anna regresó a Veracruz.

En 1829 España quiso reconquistar México y Santa Anna defendió al país de tal manera que el Congreso le otorgó el nombramiento de Benemérito de la Patria.

En 1832 se sublevó nuevamente, pero esta vez contra el gobierno de Anastasio Bustamante. Gracias a este movimiento se vio en la posibilidad de ocupar la presidencia por primera vez.

Su vicepresidente, Valentín Gómez Farías, escribió una serie de reformas liberales que posteriormente serían anuladas por el propio Santa Anna por tratarse de reformas que ponían en peligro su cargo presidencial.

En 1835 se dirigió con sus tropas hacia Texas para someter a aquellos que buscaban la independencia del estado. Muchas veces ya se había dicho que la manera de controlar el norte era poblándolo, pero nadie había hecho caso. Los norteamericanos habían visto en ello una oportunidad para expandirse territorialmente y activar su economía.

Santa Anna llegó al norte con sus tropas y ganó la primera batalla en el Álamo. En la segunda batalla, en San Jacinto, fue derrotado por los soldados de Samuel Houston. Santa Anna, para salvar su vida, se vio obligado a firmar dos convenios en los que se estipulaba que el ejército de México no volvería a atacar a los texanos.

Entre 1838 y 1839, México se vio invadido y amenazado por los franceses, que atacaron durante la Guerra de los Pasteles. Durante esta guerra, Santa Anna perdió una pierna.

México y Estados Unidos combatieron de 1846 a 1848. Durante este tiempo los mexicanos empezaron a desconfiar de Santa Anna. Tras esta guerra, Santa Anna fue apodado el vendepatrias, ya que se creía que el presidente llegó a un acuerdo con los norteamericanos, favoreciendo sus intereses y no los de su país.

Al concluir la guerra Santa Anna salió del país; regresó en 1853 para gobernar por última vez. Su gobierno fue estricto y llegó a límites absurdos como el de cobrar impuestos a aquellos que tuvieran balcones o perros. Estados Unidos se vio nuevamente gratificado cuando Santa Anna les vendió el territorio de la Mesilla.

Santa Anna se hizo llamar Su Alteza Serenísima.

Los liberales, ante los errores de Santa Anna, iniciaron la revolución de Ayutla. Lo desterraron en 1855. En 1874 el presidente Lerdo de Tejada dio su autorización para su regreso. Santa Anna murió en 1876, en la Ciudad de México.
 
     
 
 
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